El 29 de agosto se celebra el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, recordándonos que, aunque los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki ocurrieron en apenas unos instantes hace 80 años, sus secuelas humanas y medioambientales se prolongaron durante décadas, marcando de forma irreversible la vida de los supervivientes.

En las actividades conmemorativas de este año se hicieron referencias claras y directas a los actuales desarrollos geopolíticos. Las personas expertas coinciden en que la amenaza nuclear se encuentra ahora en su nivel más alto desde la Guerra Fría. En los últimos años se ha producido un incremento en el gasto gubernamental en armas nucleares y alcanzó la cifra récord de 100.200 millones de dólares en 2024. Casi 40 años después del fin de la Guerra Fría, aún existen más de 12.000 ojivas nucleares en el mundo, en manos de nueve países, aunque alrededor del 90 % pertenecen únicamente a Estados Unidos y Rusia. Francia y el Reino Unido son las dos únicas potencias nucleares europeas, aunque Países Bajos, Bélgica, Alemania, Italia y Turquía alojan ojivas nucleares controladas por Estados Unidos, mientras que Bielorrusia anunció que alberga ojivas rusas. Los otros cinco estados con armas nucleares son China, India, Israel, Corea del Norte y Pakistán.

La posesión de armas nucleares se presenta aun por algunas partes como esencial para la paz y la estabilidad a través de la disuasión nuclear. En el panorama geopolítico actual, esta vieja narrativa ha sido acogida con entusiasmo por la Comisión Europea, que recientemente excluyó a las armas nucleares de su definición de armas controvertidas.

Federica Masut, miembro del equipo de Estrategia de inversiones de Triodos Investment Management
Federica Masut, miembro del equipo de Estrategia de inversiones de Triodos Investment Management

Un panorama cambiante: armas controvertidas en Europa

El gasto en defensa está ahora en lo alto de la agenda de la mayoría de los países de la UE y del Reino Unido. Este giro no se limita a las armas convencionales: las armas controvertidas también forman parte de la conversación. En un movimiento sin precedentes, varios países de la UE están en  fase de salida o planean salir de convenios clave que habían establecido un consenso contra las armas controvertidas diseñadas para infligir daños graves, indiscriminados y duraderos a la población civil.

Las armas controvertidas son aquellas que, por sus efectos inhumanos y su capacidad de causar daños indiscriminados y duraderos a la población civil y al medioambiente, generan un rechazo generalizado. Su uso se considera contrario a los principios humanitarios fundamentales y al derecho internacional.

Las armas nucleares siempre han representado un caso especial dentro de las armas controvertidas. Son quizás las más inhumanas y destructivas de todas, generan un inmenso daño humano pero también medioambiental no solo cuando se usan en un conflicto, sino también durante sus fases de prueba y mucho tiempo después de su utilización.

Sin embargo, pese a la existencia de un Tratado de No Proliferación Nuclear de la ONU (NPT) y del más reciente Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares de la ONU (TPNW), su condición de armas controvertidas sigue en debate en Europa.

En la práctica, la financiación de la producción y el comercio de armas nucleares ha sido considerada ampliamente controvertida y tratada como un riesgo reputacional para las instituciones financieras. Hasta este momento.

Un preocupante impulso a las inversiones en armas nucleares

En junio de este año, como parte del reciente paquete Ómnibus de la Unión Europea –diseñado en parte para reforzar las capacidades de defensa de Europa–, la Comisión Europea aclaró que la definición de armas controvertidas incluida en el SFDR no cubre a las armas nucleares.

Esto tiene repercusiones muy concretas para las finanzas sostenibles: aunque las armas nucleares nunca estuvieron explícitamente incluidas en la lista de armas controvertidas del SFDR, siempre existió cierta ambigüedad, y los proveedores de datos solían incluir información sobre la implicación en armas nucleares dentro de los datos relacionados con el SFDR. Con la reciente aclaración de la Comisión, esto ha cambiado.

Lo que esto significa para los inversores institucionales y su clientela

La señal de la Comisión ha sido rápidamente recogida por los proveedores de datos financieros, que ya no etiquetan a las armas nucleares como “controvertidas” en sus productos. Este movimiento normaliza de hecho la financiación de armas nucleares, al tiempo que hace más engorroso (y por lo tanto más costoso) para las personas e instituciones inversoras responsables identificar y evitar la exposición a compañías implicadas en la producción de armas nucleares y a sus financiadores. Más importante aún, las empresas implicadas en la producción de armas nucleares pueden ahora encontrar más fácilmente su camino hacia las carteras de fondos de inversión sostenibles.

Esto supone una erosión adicional de los estándares ESG, lo que resulta especialmente preocupante para la clientela que espera que su dinero sea gestionado en línea con los valores de paz y dignidad humana.

Las armas nucleares son armas controvertidas

Nuestra postura es clara e inquebrantable: las armas nucleares son armas controvertidas. Creemos que el coste humano (y económico) de probar armas nucleares y el riesgo de que se usen de nuevo es inaceptablemente alto y que el único camino responsable es detener su producción, desmantelar los arsenales existentes y prevenir el flujo de capital que sostiene a la industria de las armas nucleares. En este sentido, estamos entre aquellas instituciones financieras que apoyan firmemente la llamada a prohibir las armas nucleares.

Mientras que nuestras políticas corporativas excluyen todas las inversiones directas en empresas implicadas en la producción de armas, en el caso de las armas controvertidas vamos un paso más allá, y excluimos también a las instituciones financieras que proporcionan financiación para el desarrollo y la fabricación de armas controvertidas (incluidas las nucleares).

Como entidades y responsables, pero también como personas a nivel individual, no debemos ser complacientes, sino adoptar una postura firme contra las armas nucleares y asegurarnos de que al menos nuestro dinero no se utilice para financiar su desarrollo y producción. Hacemos un llamamiento a otros inversores y gestores de activos responsables para que hagan lo mismo.

Al conmemorar el 80º aniversario de Hiroshima y Nagasaki, reafirmemos nuestro compromiso con un mundo donde tragedias como estas nunca se repitan, y donde nuestras inversiones reflejen los valores que más apreciamos.