1. Conocer la realidad

El problema de la desigualdad es complejo y, para abordarlo de forma constructiva, es necesario disponer de información rigurosa. A esta tarea se dedica el Institut Quotidiana, que recopila y divulga datos sobre condiciones de vida desde una perspectiva de género.

“Hacemos accesible información necesaria para saber cómo nos va como sociedad”, explican desde su Observatorio iQ, que identifica como destinatarios tanto a “activistas” como a “personas previamente no sensibilizadas”.

Por ejemplo, muestran cómo en la actualidad “un mayor nivel educativo de las personas reduce el trabajo doméstico femenino, pero no consigue la corresponsabilidad”. En personas con estudios obligatorios o inferiores, ellas dedican más de 3 horas diarias a las labores del hogar, por 1 hora y 20 minutos de ellos. En personas con estudios secundarios la diferencia se reduce a 2:43 / 1:19 y en parejas con estudios superiores, a 1:52 / 1:38.

La información contribuye a un debate productivo y a que las políticas públicas no queden a merced de opiniones y prejuicios de diferente signo. En iqobservatori.org indagan en “Elementos básicos para la vida” (dinero, cuidados, salud, seguridad, tiempo), “Terrenos de la cotidianidad” (educación, entorno, trabajo, relaciones) y “Formas de tomar la voz” (ciudadanía, comunicación, cultura e instituciones).

2. Educar y jugar en igualdad

Sabemos que la educación es clave para el futuro de las personas. A su vez, el juego es una parte muy importante de nuestro desarrollo.

Si queremos que cada persona tenga el futuro que decida, ¿por qué se mantiene la diferencia entre juguetes para niñas y juguetes para niños?

Desde Jugar i Jugar, iniciativa impulsada por dos emprendedoras y ganadora del 4º Premio Triodos Bank, defienden que “los juguetes sean útiles para fomentar la igualdad de género”.

Para conseguirlo, distribuyen artículos como un juego de memoria por la igualdad, que consiste en identificar parejas de tarjetas por oficios, con la particularidad de que cada pareja contiene una tarjeta con un hombre y otra con una mujer en la práctica de cada profesión, lo que permite ejercitar la memoria y, a la vez, “romper estereotipos de forma lúdica”.

Desde la iniciativa afirman que “es interesante tener en casa o en las aulas este tipo de apoyo para reforzar los mensajes sobre igualdad que transmitimos a nuestros hijos e hijas, equilibrando las carencias que tienen por el sexismo que les llega en forma de bombardeo por múltiples canales (…) Así, podremos ir salvando los déficits en las niñas respecto a liderazgo y en los niños en ética de los cuidados o expresión de las emociones”.

3. Redes de apoyo contra la desigualdad estructural

Jovial Sociedad Cooperativa Andaluza es un proyecto de emprendimiento impulsado también por mujeres que beneficia a toda la sociedad.

La entidad gestiona dos centros de día para el cuidado de personas mayores, pero también ofrece apoyo a su entorno y, de esta forma, incide sobre todo en la vida de las mujeres.

La razón es que en España los cuidados recaen abrumadoramente sobre ellas. En 2018, casi 216.000 mujeres de entre 35-44 años renunciaron al empleo a tiempo completo para cuidar de personas dependientes, frente a solo 4.900 hombres. 

4. Prevenir y eliminar la violencia

Para entidades especializadas como Equality Momentum, erradicar la violencia de género exige abordarla de forma integral. Por esta razón, trabajan con otras organizaciones y administraciones en programas como +Seguras +Iguales.

La idea es evitar esa sensación de que yo, hasta ahora, estaba a solas como policía, como trabajadora social, como médico, y mis posibilidades de acertar en mi actuación eran limitadas… para pasar a estar en un equipo formado y multidisciplinar”, explican desde esta iniciativa que ha formado ya a 245 personas en la Comunidad Valenciana en su primera edición.

De esta forma, se facilita la detección temprana de la violencia y se asegura una correcta atención a las mujeres que la sufren.

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5. Consumo responsable

El comercio y consumo justos que, como banca ética, apoyamos desde Triodos Bank también influye en la consecución de mayores grados de igualdad.

Un buen ejemplo es el proyecto de Oxfam de café de comercio justo de género en Uganda, gracias al que más de 2.000 mujeres son copropietarias de sus tierras y desarrollan una actividad profesional que les proporciona independencia económica, así como respeto y oportunidades crecientes en su comunidad.

En un acto tan cotidiano como hacer la compra también podemos mejorar la vida de muchas mujeres.

Solo hay una dirección posible: hacia delante

Existen muchas más claves en favor de la igualdad de género.

Pero las cinco destacadas en este artículo son suficientes para conseguir algo fundamental: tomar conciencia de que aún no hemos logrado la igualdad de género, así como entender que mujeres y hombres tenemos una infinidad de maneras de comprometernos con esta causa básica de justicia social.

+ Más sobre el trabajo de Triodos Bank con el sector social