La nueva normalidad: hablar de finanzas sostenibles

Que los banqueros comiencen a hablar de cambio climático o de desigualdad social es llamativo. Lo hemos podido observar, por ejemplo, en unas jornadas recientes sobre finanzas sostenibles en Madrid.

En tres sesiones impulsadas por Triodos Bank y Gabeiras & Asociados, este despacho legal con valores especialista en derecho ambiental, cultural y social ha acogido un diálogo apasionado entre representantes de entidades financieras, del tercer sector y de instituciones como la Comisión Europea, el Gobierno y el Banco de España.

No organizábamos las sesiones por casualidad, sino para movilizar al sector hacia un cambio real, en un clima abierto y de colaboración. Ahí fuera, por fin, tras el Acuerdo del Clima de París, la Comisión Europea desarrolla su Plan de Finanzas Sostenibles y una categorización de las inversiones y créditos para determinar cuáles son sostenibles y cuáles no. El cambio podría materializarse, por ejemplo, en futuras ecoetiquetas para ayudar al consumidor comprometido en su elección de productos.

Por fin están a debate avances concretos para que la banca asuma su responsabilidad social

 

¿Pero, dónde queremos llegar realmente? ¿Se quedará en un cambio de imagen de la banca para que todo siga igual, o será una transformación verdadera? Dicen que el diablo está en los detalles… en discusión ahora mismo en Bruselas y en el sector financiero.

En este sentido, el propósito de Triodos Bank es muy claro: como referente en banca ética, defendemos un cambio inequívoco. En el dilema actual sobre incentivar las inversiones sostenibles o también penalizar aquellas que no lo son, optamos por lo segundo. Porque, en tiempos de emergencia climática, ¿no hay que asegurar la desinversión efectiva en combustibles fósiles?

Triodos Bank defiende un cambio inequívoco, que no quede en una mera operación de imagen

 

Otra cuestión básica en discusión es si la nueva categorización europea de inversiones debe centrarse solo en lo medioambiental, que es como se ha planteado, o considerar también un enfoque social. Triodos Bank promueve el segundo camino, porque el cambio que necesitamos es global y no se limita a reducir emisiones de CO2sino, por ejemplo, también a atajar la especulación financiera y sus efectos.

Además, está muy viva la conversación sobre la rapidez con la que la banca debe pasar de un modelo basado puramente en la rentabilidad a otro que ponga al mismo nivel el impacto de las inversiones. Por nuestra experiencia y los desafíos de la sociedad, defendemos que se puede y se debe avanzar mucho más deprisa.

El reto: practicar banca transformadora

Mientras sigue el debate, ¿qué hacemos en la práctica la ciudadanía y los bancos? “El clima no espera”, ni tampoco lo hacen los efectos de la desigualdad social, como pusieron de manifiesto los participantes de las Aulas Gabeiras.

En el terreno de los hechos vemos algunos desarrollos, como que cada vez más entidades proponen productos verdes, como créditos para coches eléctricos. No dejan de ser pasos importantes, pero, ¿por qué seguir esperando para comprometerse del todo cuando el mundo no puede esperar?

“Vimos el sufrimiento que provocó la crisis y lo seguiremos viendo si no actuamos”

Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank

Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank, pide ir hacia un cambio de mentalidad claro: “Cada euro que se invierte tiene un impacto positivo o negativo en la sociedad y no podemos seguir mirando hacia otro lado. Ni los banqueros, ni los ahorradores. Las finanzas sostenibles no deben ser una línea de negocio verde dentro del sistema financiero convencional. Hoy no es admisible una perspectiva exclusivamente numérica de las finanzas, que no tenga en cuenta el impacto que genera en las personas y en el planeta. Vimos el sufrimiento que provocó la crisis y lo seguiremos viendo si no actuamos”.

Cada decisión personal cuenta y, al elegir banca ética, los clientes de Triodos Bank no solo apoyan generar más energía limpia y crear plazas en residencias para mayores, en lugar de respaldar nuevas extracciones petrolíferas o inversiones especulativas que desestabilizan la economía. Hay mucho más. Las personas que se suman a trabajar con banca ética incrementan las posibilidades de lograr una refundación de toda la banca para que, como le corresponde, esté al servicio de la sociedad.