En 2025, la música en vivo volvió a batir récords en España. Según el del Anuario de la Música en Vivo de la Asociación de Promotores Musicales, el sector alcanzó los 807,3 millones de euros en venta de entradas, un 11,2% más que el año anterior. Un crecimiento que confirma el buen momento que atraviesa el sector, pero que también invita a poner el foco en los posibles efectos negativos en el entorno cuando no se incorporan las medidas necesarias en sostenibilidad.
En cuanto a la localización de los grandes eventos, Madrid y Barcelona vuelven a situarse al frente de la tabla. Ambas suman más de la mitad de la recaudación, con 237 millones de euros en el caso de la primera y unos 163 millones de euros en el de la segunda. Una realidad que pone de manifiesto la importancia de impulsar modelos de gestión sostenibles en los que se evite la concentración masiva de un gran número de asistentes en un mismo espacio de manera reiterada.
Miles de personas, residuos de un solo uso, desplazamientos masivos desde todos los puntos de la geografía, montaje de infraestructuras temporales y un consumo energético desorbitado. ¿Sabías que, según Ecoembes, el vaso de plástico en el que estás tomando tu bebida favorita al ritmo de la música podría tardar en degradarse hasta 75 años? ¿O que, según un estudio de la consultora Green Touring Network, cada persona que asiste a un concierto genera 5 kilos de C02?
Ante estos datos alarmantes, hay esperanza. La industria musical está cambiando de dirección y, consciente de la importante huella ecológica que genera, ha empezado a adoptar medidas para reducirla: implementación de sistemas de reciclaje, uso de energías renovables y fomento de la economía local, entre otras.
Iniciativas que ya han dado el paso
El precio de la diversión no debería tener que pagarlo nuestro entorno y eso es lo que han tenido en cuenta quienes organizan estos siete festivales que se celebran en España.
Prestoso Fest
Un festival de música independiente “muy prestoso” en el Paraíso Natural

“Un festival de música independiente en el Paraíso Natural”, así es como definen los organizadores de Prestoso Fest a su evento. Esta isla de sostenibilidad y respeto por la naturaleza se suma a una creciente escena musical en Asturias: en 2025, según el Anuario de la Música en Vivo, la región superó los 10 millones de euros de facturación en venta de entradas, frente a los 9,6 millones registrados el año anterior.
“En la época de los macrofestivales, donde el volumen de público, el impacto económico y el postureo del ‘yo estuve allí’ parecen predominar, es fundamental la superviviencia de estos pequeños festivales que tienen lugar en entornos rurales y defienden unos valores inamovibles”, afirma José Luis Rodríguez-Mera, responsable de prensa del festival.
Celebrado en el suroccidente asturiano, este festival ha adoptado medidas como la recogida selectiva de residuos, la promoción del transporte colectivo (e incluso la invitación de realizar una ruta caminando para llegar desde otras localidades), así como la colaboración con entidades locales para minimizar su impacto ambiental.
Una labor en la que los asistentes juegan un papel muy activo. “El público del festival es muy consciente de dónde se celebra el evento, y son los primeros en ponerse manos a la obra para conseguir reducir el impacto lo máximo posible”, asegura Rodríguez-Mera.
Sonidos Líquidos.
Sembrar sonrisas, cultivar conciencias.
Tradición vinícola, sonidos contemporáneos y gastronomía de proximidad para disfrutar y respetar un entorno único. Artistas nacionales e internacionales se dan cita en un impactante paisaje de viñedos rodeado de volcanes, en el entorno de La Geria, Lanzarote.
El compromiso de este festival canario con la sostenibilidad ha sido reconocido con diferentes premios y certificaciones, y es que el compromiso medioambiental, social y la estrategia de participación, gobernanza y transparencia son mucho más que una etiqueta “eco”.
Rototom Sunsplash.
Solidaridad, sostenibilidad, paz y respeto.
Desde hace quince años, el Rototom Sunsplash promueve un modelo de cultura sostenible en Benicassim, Castellón. La reducción del consumo energético, la disminución de plásticos de un solo uso, la promoción de productos locales y orgánicos, la gestión sostenible del agua y el uso de energía solar se funden en un evento conocido por su enfoque en la cultura reggae.
Pero va mucho más allá. Su compromiso no se limita al aspecto medioambiental, sino que tiene una visión global. Desde Rototom Susnplash colaboran con ONG e incorporan espacios de reflexión, charlas y foros sobre justicia social, diversidad e inclusión. Todo esto les ha llevado a recibir el galardón Evento Ejemplar de la UNESCO.
Cruïlla (Barcelona).
Primer festival en España con suministro energético 100 % renovable.
El Festival Cruïlla demuestra que un evento urbano también puede ser respetuoso. Este fue el primer festival en España en utilizar energía 100 % renovable, además de adoptar otras medidas sostenibles como la eliminación del plástico de un solo uso.
También colabora con entidades locales para fomentar la economía circular y realiza auditorías ambientales anuales que permiten corregir y mejorar cada edición. Al celebrarse en un núcleo urbano y bien conectado como Barcelona, promueve el transporte público y la bicicleta como medios preferentes para llegar al festival.
Boina Fest.
Vida y cultura en el epicentro de la España vaciada.
La transformación no solo se da en las grandes ciudades o en los destinos turísticos. Desde 2015 Boina Fest demuestra que un festival también puede ser una herramienta contra la despoblación. Y es que este festival, que se celebra en Arenilllas (Soria), “dota de vida y cultura al pueblo, que pasa de 40 habitantes en invierno a más de 1.000 personas durante el festival”. Así nos lo cuenta Rodrigo Gismera Andrés, uno de los organizadores, que también destaca que el festival busca “dar visibilidad a artistas de zonas despobladas, a la vez que se ofrece la oportunidad los y las más grandes de actuar en un entorno natural, cercano y familiar”.
Aquí la logística es mínima. El kilómetro cero es la única opción viable y el impacto medioambiental está controlado. En este caso, la sostenibilidad se traduce en cohesión territorial y revitalización comunitaria.

Leturalma.
Cultura, artesanía y sonidos en “el festival más bonico del verano”.
Impulsado por la cantante Rozalén, Leturalma es un festival que se celebra en Letur, Albacete, con el objetivo de promover la cultura y combatir la despoblación rural. El evento, que se promociona en su web como “el festival más bonico del verano”, ofrece una gama amplia de actividades culturales para toda la familia, que incluyen teatro infantil, talleres, mercadillos de productos artesanales y música en directo.
Con la idea de crear un festival para todas y todos, Leturalma ofrecerá acceso preferente para personas con movilidad reducida, señalética para facilitar la comunicación e incluso intérprete de lengua de signos en muchas de sus actividades infantiles. Un enfoque accesible e inclusivo que se define como “pro-rural” y que volverá a celebrarse del 16 al 18 de julio de 2026.
SonRías Baixas.
Belleza natural, gastronomía y compromiso en las Rías Baixas
Música, gastronomía y compromiso social en un entorno natural privilegiado. SonRías Baixas, celebrado en Bueu (Pontevedra), ha sido reconocido por su contribución a la sostenibilidad y la igualdad, como finalista en varias categorías de los Premios Fest.
Además de iniciativas sobre cómo gestionar los recursos, ahorrar energía y agua o reducir los plásticos de un solo uso, SonRías Baixas cuenta con su propio plan de ocio no sexista. Su programación incluye grupos y artistas consagrados y emergentes, y forma parte de la marca FEST Galicia, que promueve festivales sostenibles en la comunidad autónoma.

Los grandes también quieren reducir su impacto
La sostenibilidad en los festivales no es solo una cuestión de eventos de formatos más reducidos. Los más grandes de nuestro país también se han sumado a esa tendencia, que, en muchos casos, se ha convertido en un eje estratégico. Este tipo de macroeventos tiene impacto social y ambiental y quienes los organizan tratan de paliarlo con acciones sostenibles concretas, que además puedan servir de modelo para otros.
Mad Cool Festival
Las decisiones que tomamos tienen consecuencias. Y desde la organización del Mad Cool Festival lo tienen claro: “trabajamos para que nuestro impacto sea cada vez menor y crear un evento sostenible”. Algo que no siempre es fácil, sobre todo cuando son más de 700.000 personas las que han disfrutado del Mad Cool a lo largo de sus ediciones.
Son grandes eventos que generan grandes beneficios. El festival llegó a generar más de 45 millones de euros e impulsó la creación de casi 6.000 empleos en la Comunidad de Madrid. Y también buscan reducir sus efectos negativos, mediante el uso de césped artificial, la reutilización de lonas y la digitalización de la información.
Bilbao BBK Live
Si se quiere, se puede. Y un claro ejemplo de ello es el Bilbao BBK Live. Este festival que se celebra anualmente en Bilbao redujo en más de un 90 % su huella de carbono en su edición de 2024.
Un dato de récord respaldado por 130 paneles solares, turbinas eólicas, transporte colectivo y reducción del uso del agua.
El Bilbao BBK Live también ha contribuido con la plantación de más de 11.000 árboles en el bosque de Balmaseda, que sufrió un incendio en 2022.
Primavera Sound
Volvemos a Barcelona. El Primavera Sound, otro de los encuentros musicales más icónicos del país, también ha demostrado un compromiso creciente con la sostenibilidad medioambiental.
No es algo nuevo para ellos porque desde hace 14 años calculan y compensan sus emisiones de CO2. Además, en la pasada edición cuatro de sus escenarios lograron funcionar únicamente con energía limpia en un evento que se adhirió en 2019 a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Citas musicales sostenibles en Europa
Pero no estamos ante una corriente aislada. La sostenibilidad también se abre paso en los festivales europeos. Cada vez son más los festivales que hacen que no sea solo música lo que resuena en sus altavoces.
Paradise City (Bélgica)
“Uno de los festivales más ecológicos del mundo”. Así se presenta Paradise City, una cita de música electrónica que se celebra cada año en los jardines del Castillo de Ribaucourt, en Bélgica. Su compromiso con la sostenibilidad ha sido reconocido con el premio al festival más sostenible del mundo otorgado por A Greener Future en 2024.
En su última edición, cerca del 66 % de la energía utilizada procedió de fuentes renovables. A esto se suman otras medidas, como la promoción del transporte público, una oferta gastronómica basada en productos vegetales y locales, y sistemas avanzados de reciclaje y gestión circular de residuos.
Green Man (Reino Unido)
Ciencia, arte y literatura se suman a los música que cada año suena en el corazón del Parque Nacional de Beacons, Gales. El festival Green Man reúne a cientos de personas comprometidas con las causas sociales, en una experiencia íntima y ecológica.
Proveedores locales, energía renovable, iniciativas benéficas, reciclaje, compostaje y reducción de residuos son algunas de las estrategias que reflejan la concienciación real de este evento.
We Love Green (Francia)
Del 5 al 7 de junio, París acoge una nueva edición de We Love Green, un festival que une música, creación y compromiso ambiental en el Bois de Vincennes. Con el objetivo de sensibilizar sobre los retos del desarrollo sostenible en un contexto original y festivo, el evento se presenta como un laboratorio de ideas y soluciones para avanzar hacia una cultura más responsable.
Protección de la biodiversidad, reducción de la huella de carbono, uso de energía renovable, gestión de residuos, movilidad sostenible y una propuesta gastronómica centrada en productos vegetales se combinan con charlas, instalaciones artísticas y espacios de reflexión.

¿Qué hace sostenible a un festival?
Entender la sostenibilidad como un proceso y no como una etiqueta o un hecho puntual es la base para mantener en el tiempo y de manera real un cambio verdadero. No existe un camino único ni una solución mágica, pero sí hay varias formas de empezar la transformación:
- Logística con bajo impacto ambiental
- Uso de energías renovables
- Movilidad sostenible para el público
- Reducción de plásticos y gestión eficiente de residuos
- Alimentación local, ecológica y de temporada
- Alianzas con la producción y comunidad locales
En definitiva, los festivales sostenibles no solo son posibles, sino necesarios. Porque no basta con entretener, sino quehay que hacerlo sin hipotecar el futuro. La buena noticia es que estamos en el camino correcto. El ritmo de cambio late ya, tanto en los paisajes volcánicos de Lanzarote como en los pueblos más pequeños de la España Vaciada.
Estamos ante una forma de generar ocio que va más allá del puro entretenimiento, que educa e inspira a quienes asisten, se compromete con la causa medioambiental y contribuye a un futuro más justo y sostenible.
La cultura es un elemento clave para construir una sociedad mejor.
Financiamos empresas y proyectos que promueven el desarrollo integral de la persona a través de la cultura y la educación.
*Actualización 4/06/2026 del artículo publicado en junio de 2025


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