Sabemos que la agricultura es un sector que no siempre se aprecia como merece. Por eso, precisamente ahora, he hablado con Emilio Galdrán, gerente de Almendroliva. Quería escuchar de primera mano a quienes cultivan nuestros alimentos en estos días tan complicados, en los que se ha hecho absolutamente evidente la importancia del sector primario, esencial para la vida de las personas.

El campo no se detiene

En esta cooperativa que trabaja con Triodos Bank se relacionan unos 1.300 socios. Producen frutos secos y aceite de oliva, ingredientes básicos para muchos otros productos alimentarios y en nuestras cocinas. Emilio me cuenta que, “nuestros agricultores siguen trabajando, porque hay que cuidar el campo y las tierras para garantizar que la producción del próximo año no se resienta”.

Por eso, aún en una situación tan inusual y difícil, “los agricultores salen al campo cada día”. Por ejemplo, el presidente de Almendroliva trabaja la tierra a diario con su tractor, mientras su familia se queda en casa en confinamiento. En este sentido, el trabajo en el campo no ha cambiado demasiado, pero lo que sí ha experimentado una transformación es la relación con otras personas, reducida al mínimo por seguridad.

Almendra y aceite de oliva ecológicos

Almendroliva se encuentra en la Sierra del Segura (Albacete), declarada reserva de la biosfera. En este enclave tan especial, y con la complejidad de la agricultura de montaña, desde la cooperativa se hacen fuertes con el trabajo coordinado entre los socios y la producción de almendra y aceite ecológicos.

La agricultura ecológica cuida con especial ahínco aspectos clave para hoy y mañana, como el mantenimiento de la calidad de nuestros suelos o la capacidad económica de las personas para mantener la actividad agropecuaria.

Para fomentar el relevo generacional y luchar contra la despoblación rural, la cooperativa creó una tienda de suministros agrícolas e industriales que facilita la labor tanto de sus socios como de otros clientes. El local sigue funcionando, porque da servicio a los agricultores, como parte de un circuito para garantizar el abastecimiento, pero ha debido adaptarse para preservar la seguridad.

El valor de una cooperativa

Ya hace diez años que Emilio trabaja como gerente de Almendroliva y nos explica que su compromiso personal es “conseguir un valor añadido para los socios, a través de la rentabilidad de sus tierras”. Para este fin, ser una cooperativa suma, porque la recolección conjunta de los productos facilita lograr un mayor valor.

“Nos mueve obtener frutos secos y aceite de oliva de calidad, impulsar la agricultura ecológica y cuidar de nuestra biodiversidad. Tenemos incluso árboles milenarios”, me cuenta.

Hablo con Emilio desde casa y, solo su voz y su referencia a esos árboles que tanto han visto ya, me tranquiliza un poco. Si algo nos permite creer y, sobre todo, confiar en el futuro, son las personas. Mujeres y hombres con el compromiso y la determinación de cuidar, cuidarse y preservar nuestra casa compartida. Gracias, Emilio.

Imagen principal: Almendroliva.