Si su cosecha sufre una plaga de pulgones, una buena forma de controlarla de forma ecológica es mediante otro insecto, el sírfido “sphaerophoria rueppellii”. Y encontrarlo es sencillo a través de empresas como Bionostrum Pest Control, con sede en San Vicente del Raspeig, Alicante, y presencia internacional.


Este insecto marca el comienzo de la historia de la compañía. Una investigación de la Universidad de Alicante llegó a él como método para el control biológico de plagas y, para poner en práctica los resultados, el centro constituyó la firma y le cedió los conocimientos bajo un acuerdo de transferencia de tecnología. Después de algunas innovaciones, la patente se llevó al campo y se comenzó a comercializar el insecto para agricultores de España y otros países.


Este proyecto, cuya actividad ha recibido numerosos premios y reconocimientos, ha contado con financiación de Triodos Bank para su programa NEOTEC de I+D+i en control biológico de plagas.