Ricardo Colmenares explica la transformación del portal Huertos educativos

“Agricultura social para naturalizar la ciudad y acercar las personas al campo”

Entrevista

La Fundación Triodos amplía y transforma su proyecto Huertos educativos ecológicos en Agricultura social. Ricardo Colmenares, director de la entidad, nos explica por qué, cómo será la nueva web del proyecto y la oportunidad de encuentro y celebración de “Huertos que transforman”, el próximo evento de entrega del V Premio Huertos Educativos Ecológicos (el 23 de noviembre en Madrid).

¿Agricultura social? ¿Cómo entiende la Fundación Triodos este concepto?

La agricultura social engloba actividades agrícolas, ganaderas y forestales con la prioridad de establecer relaciones sociales que contribuyan a la salud de las comunidades involucradas.

Desde la visión de la Fundación Triodos, es un campo amplio y fructífero. Incluye desde los huertos escolares a los huertos sociales y terapéuticos, con proyectos de inclusión social y también abiertos a cualquier persona, por un lado. Por otro lado, va hasta los programas de apadrinamiento de olivos o abejas, por ejemplo, proyectos de apoyo ciudadano al agricultor a través del consumo consciente o las iniciativas de custodia del territorio: aquellas en la que la sociedad se compromete a diferentes niveles para la preservación del paisaje y la biodiversidad, más allá de la producción de alimentos. Hablamos de una gran diversidad de actividades de conservación y de promoción de la relación de las personas con la naturaleza, como son las de limpieza colectiva del entorno o el mantenimiento y la señalización de senderos.

Pero, como al campo, a la agricultura social no se le pueden poner puertas. En la agricultura social se plasma la fusión de valores ambientales, quizá más reconocidos, y de valores sociales en este encuentro de las personas con el medio. En una visión que surge renovada desde la agricultura ecológica, que en el fondo es una manifestación de valores humanos a través del cuidado del entorno.

La agricultura se ha ido convirtiendo progresivamente en industrial y, a veces, se ve cegada y limitada por la meta del beneficio económico. La visión de una agricultura social intenta superar esos límites. Por desgracia, la agricultura industrial saca a menudo a las personas del campo, porque el ser humano representa un coste de producción. También saca a los animales y las plantas, cuando no se atiende la preservación de la biodiversidad.

En actividades de agricultura social, la idea es encontrar la manera -no siempre obvia- para que cuantas más personas participen de un entorno agrario, mejor, con el norte en la salud de las personas y su contribución a la de ese entorno… realidades interdependientes.

Por una agricultura que no saque a las personas del campo, sino que las acerque a él
Ricardo Colmenares

¿De qué fuentes bebe la agricultura social?

Como decía, es un concepto amplio, pero hay muchas experiencias en Europa, que se enmarcan en el llamado Care Farming, los proyectos de Community Supported Agriculture o las iniciativas de universidades y centros académicos en España, que trabajan desde hace años con una propuesta similar de agricultura social. O los ya mencionados huertos educativos y la custodia del territorio. Ahora se trata de pasar de una fase de concepción de esta idea a otra de eclosión, con el despliegue de todo su potencial social positivo.

En el camino de la Fundación Triodos, desde la promoción de los huertos educativos a la de la agricultura social, queremos ampliar y hacer más inclusiva la propuesta. La idea de agricultura social te saca del ambiente urbano o de la visión desde la ciudad hacia el campo, para tener en cuenta también la mirada desde el campo hacia la ciudad o hacia núcleos de población de todo tamaño.

Afortunadamente, el mundo de los huertos escolares, sociales, vecinales y de la naturalización urbana ha ganado mucha fuerza en los últimos años. Pero existe también la posibilidad de un interés mutuo en el mundo de los agricultores, que ofrecen un espacio en el que la población puede aprender, desarrollarse o divertirse y contribuir en labores rural y ambientalmente beneficiosas, como evitar la erosión. Al final, sanar el paisaje es también una forma de sanarnos a nosotros mismos.

Las comunidades crean agricultura y la agricultura crea comunidades
Ricardo Colmenares

¿Qué va a aportar la web de agricultura social, como continuadora del portal de huertos educativos?

Avanzamos en la facilitación de una red de relaciones a través de un mapa con proyectos que trabajan con nosotros o quieran estar para que se les conozca. Un poco como el mapa de Historias de la bancatransparente de Triodos Bank.

Además, pondremos en marcha una plataforma de crowdfunding más fácil de usar que la actual, para dar visibilidad y promover la recogida de fondos de donación para proyectos de agricultura social, sin dejar de lado los huertos educativos. Así, ofreceremos un impulso a los ámbitos que mencionaba, incluidas las iniciativas de educación ambiental.

Mantendremos el espacio de intercambio de experiencias reales a partir de colaboraciones en primera persona, como en el portal actual de Huertos educativos ecológicos. Y el Premio Huertos Educativos Ecológicos, que ya es una referencia anual y que celebra este año su quinta edición.

En definitiva, vamos hacia una profundización del trabajo que iniciamos con los huertos educativos. Hacia una idea que abre más espacio a nuestra prioridad: promover la colaboración entre las personas, porque lo social no es otra cosa que unir a personas diversas, en este caso con un interés común en disfrutar y relacionarse con la naturaleza.

La agricultura tiene ese poder de unirnos, por así decirlo. Porque es algo que no nace de que a alguien se le ocurre actuar, sino de comunidades que se organizan para tener excedentes de alimentos y almacenarlos para cuando falta un determinado producto. La agricultura crea comunidades y hay comunidades que crean agricultura.

Se acerca la fecha del evento de entrega del Premio Huertos Educativos Ecológicos, que también es un encuentro de comunidades.

Sí, es la celebración anual que organizamos tras recibir todas las candidaturas desde el entorno escolar y de los huertos sociales al Premio Huertos Educativos Ecológicos. También lo entendemos como un momento para dar visibilidad a comunidades con proyectos excepcionales, para que sean más conocidos e inspiren a otras personas.

Esta vez, también pondremos el énfasis en la relación de “Economía, creatividad y aprendizaje en la naturaleza”, con la intervención de Daniel Jover, socio-fundador del Equipo Promocions, miembro del Instituto Paulo Freire y de la Red de Economía Solidaria. Además, contaremos con la moderación de Marta del Valle, periodista que dirige BuenaVida, revista de El País. La jornada continúa el concepto iniciado el año pasado de “Huertos que transforman”, que no se quedan en su propio terreno, sino que contagian en positivo a toda la sociedad. Además, es un momento emocionante, con la entrega de premios.

Pero este encuentro no solo es un momento de celebración, también sirve para generar relaciones directas entre iniciativas. En las ediciones anteriores ha sido muy bonito comprobar cómo, después del evento, centros educativos han iniciado colaboraciones o incluso compartido semillas para hacerlas crecer en sus propios proyectos y conectar a sus alumnados.

Con la propuesta de la agricultura social queremos ir más allá y romper barreras de todo tipo, entre escuelas, entre lo económico y lo social, entre la ciudad y el campo, entre una vida más limitada y una plena de relaciones y respirando a fondo aire puro. Queremos ayudar a naturalizar el medio urbano y a acercar las personas al campo.

+ Reserva de plaza e inscripción para el evento “Huertos que transforman” (23 de noviembre)

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